Mis viajes astrales
Todos mis amigos saben del desarrollo de mi parte extrasensorial, y la canalización de fenomenos síquicos que ello me conlleva.
He realizado muchos viajes astrales, desde que vi a un primo leyendo los libros de Lobsang Rampa, que como todos saben son pura superchería, y por ello me remití a otros, escritos por orientalistas sabios, como El Oso Yogui y el Kundalini Tántrico, El Kamasutra del Viaje Cósmico, el Dassayhatananga, y la Guia de los Viajeros del Mundo Ultraterreno.
Las experiencias que he vivido son innumerables.
Algunas las llevé a cabo en compañía de mi amiga Samira, médium colombiana, de pelos alborotados, que los usa para asustar a los espíritus retorcidos, de esos que nunca faltan por ahí.
Investidos de fantasmas, nos fuimos a pasear por Madrid.
Samira dijo que conocia esa ciudad de cabo a rabo, de los tiempos en que se fue de polizon en la adolescencia.
Nos encontramos con Garcia Lorca, que andaba perdido.
-Oiga... ¿usted no se murio durante la guerra civil?- le dije.
-¿Que me mori...??? Je, tío, joder ! que sois gracioso...- me respondió, y se fue, abrazado de Salvador Dalí.
Una vez vimos junto a Ruby, otra síquica, unos Elefantes Azules, pero resulto ser la noche que nos emborrachamos con ajenjo y vodka.
Los viajes astrales son una gran forma de entretenimiento y sabiduría, aunque desde el 11 de septiembre, se han tomado muchas precauciones ante presuntos atentados hechos por almas en pena, y como la revisión es medio complicada por la etereidad de los cuerpos, la espera en los sitios de visados de Espiritus en tránsito, se ha vuelto insufrible.
Ni les digo en los países árabes, donde entre efrits y genios que vuelan en alfombras, se encuentran mucho espectros espías.
Los viajes astrales pueden hacerse en el espacio pero tambien el tiempo.
No recomiendo éstos últimos desde la vez que aparecí en plena carrera de las hordas de Genghis Khan.
Otra vez me encontre en un callejón oscuro, en un sitio llamado Whitechapel, junto a un grupo de prostitutas asustadas.
Al verme, se alarmaron más, y le dieron una rotunda paliza a mi cuerpo astral, al confundirlo con Jack el Destripador.
Pude huir de milagro.
Mi alma no es muy limpia que digamos.
Lo descubri al notar, que cada vez que entraba a darme una ducha, ella resolvía salir de mi cuerpo y echarse a vagabundear.
Una vez participó en el Festival de Buga, como representante de Pasto.
Carlos Montoya, que era el director y me conocía desde tiempo atras, descubrió el engaño.
-Ja... ¡el Capitán cantando....! ¡Eso no se lo cree nadie !- dijo, con cinismo-; le dejo pasar hasta que sea de Pasto, pero cantar, no.
Mi Espíritu logro engañarlo nuevamente, y se trepó al escenario de la Concha Acústica, con la ayuda de unos amigos que no sabian que no era yo, sino mi Alma.
Paula Cortes y Vivian Rengifo, amigas de siempre, la hicieron entrar por los camerinos, y la dejaron cantar una cancion de Fernando Abadía llamada "La Burundanga", lo cual despertó las sospechas de todos, y lo consideraron un impostor.
La experiencia de mi Espíritu por Buga no fue de la mejor.
Un cantante de la ciudad, Jose Nedio Soto, le rogó que necesitaba plata para el bus, y lastimeramente le quitó los últimos diez dólares que tenía.
Mi Alma no comió esa noche, y resolvió regresar, arrepentida.
La vez que estuve de novio con Alexandra, me fue mucho peor.
De manera descarada, mi Alma se puso a enamorar a una modelo bellísima, que habiamos visto una vez por televisión, lo cual me llevó a comprar su calendario en la que aparecía en un sitio que parecia el Paraíso, luego de un huracán que se llevó sus ropas, y las hojas de los árboles y las vides.
Mientras yo hacía buena letra con Alexandra, que era una mujer bravísima y bella, mi Alma enamoraba a ésta muchacha, regalándole chocolates, Cds de Juanes, libros de Paulo Coelho, e invitándola a comer fríjoles con garra, ya que ella era paisa, y se desvivía por ese plato.
Yo detesto todas esas cosas, pero parece que a la gente simple, le matan esos detalles.
El dia que aparecí en una de las paginas interiores de la Tv y Novelas, casi me caigo de espaldas.
Ahi estaba mi Espíritu materializado, en un beso que no admitia dudas el romance, con la modelo bellísima, aunque hueca, como le acoté, claramente, a Alexandra.
Ella no quiso entender razones, por más que le juré que había como una bruma, muy reconocible, alrededor del falso Capitán, que a mí los chocolates negros me fastidian y soy adicto al blanco, y que la comida de frijoles me resulta intragable, como los libros de Coelho, y las canciones de Juanes..
-¿Ah sí?- me dijo ella- ¿...y las modelos paisas????
-Prefiero las de Cali- le jure-, sin faltar a la verdad.
Alexandra rompió conmigo, y lo malo fue que cuando intenté aprovechar la situación con la modelo, ella me dijo que yo me comportaba mejor dias atrás, y que ahora era un pelmazo.
La transmigración de mi Espíritu me ha dado dolores de cabeza.
Una vez, mi Alma, resolvió meterse en una iglesia cristiana y suplantar a mi buen amigo, el pastor Aníbal Rivera.
Jerónimo, que cantaba ese dia, sospechó que había algo raro en el discurso del buen Aníbal, y sobre todo en las palabras: "-Maria era virgen , ja!", "-...dudo mucho que el apóstol Pablo...", "-...ese lambón de Pedro...", "...el desquiciado ese de Juan el Bautista...".
Se acercò, como un sabueso olfateador, y percibió algo en los ojos, que delató que mi Alma habia suplantado al buen pastor, ya que dijo:
-Mmmm, esos ojos los conozco....¿Cuándo encontrarás la Luz que el Señor te ha reservado para ti, y tu talento???. Deja de escribir esas chorradas de cuentos de misterios, y entrégate al Señor, ¡blasfemo!, que ya bastante tiempo, Adriana y yo, llevamos orando por ti, y nada de nada, sólo perder el tiempo...-
Ahí, mi Espíritu se asustó, y salió disparado del cuerpo de Aníbal, ya que uniendo sus manos, venía detrás Arturito Giraldo, un gran amigo, cantante cristiano, mas cansón que vendedor de seguros, en temas de la iglesia.
El fenómeno de mis viajes astrales es aún profundamente estudiado, dada mi actividad, y ha sido motivo de diversas conferencias y libros, por lo que no resta mucho para agregar.
Aún así, ningun juez ha aceptado que no fui yo el que se casó y se divorció, sino mi Espíritu, y que estoy dispuesto a entablarle un pleito, por daños y perjuicios.

Claudia*Clausan dijo
Vaya historia!
Llena de intrigas y misterios.
1 Febrero 2007 | 03:45 AM